Jueves 21 de Septiembre de 2017
  

C De la protesta a la Propuesta

De los partidos y los independientes


Por Isaac Aranguré V.

Recientemente se acercaron para preguntarme cuál era mi postura respecto a los partidos y a los candidatos independientes de cara al 2018, mi postura no ha cambiado mucho desde mi participación como candidato independiente en las pasadas elecciones y es por eso que rescato uno de mis primeros escritos respecto a ese tema, al final solo añadiría que hoy entiendo también, que es necesario que los buenos, esos extraviados y medio solitarios buenos que hay en los partidos, empujen y luchen con más fuerza porque nuestro país también los necesita.

De los partidos y la partidocracia…

Estoy convencido de que los Partidos no son dañinos por el hecho de Ser Partido, es más, si uno se da el tiempo de leer los IDEALES de cualquiera: PRI, PAN, PRD y demás, se dará cuenta que los ideales están muy cerca de construir el panorama que todos queremos ver, más de alguno se sentirá honestamente convencido de la idea y por otro lado, más de alguno militará con la idea de apoyarse en semejante estructura para cambiar las cosas y dejar un mejor país. Entonces, ¿Qué ha pasado?, desde mi perspectiva, los partidos se convirtieron en los negocios de unos cuantos y dejaron de representar a todos aquellos que con orgullo estaban para defender los ideales, convirtieron profesionistas, académicos y gente honrada, en talacheros dedicados a la operación de los planes, que no se maquinaron de manera democrática, sino por unos cuantos y para unos cuantos. Los partidos perdieron el sentido, dejaron la democracia que juraron defender,  los puestos y candidatos se empezaron a entregar por compadrazgos, antigüedades, turnos o favores, y se dejó de lado la propuesta, el compromiso social, los proyectos y la preparación para el cargo. Perdieron el rumbo, se asociaron y fueron cómplices de todas las crisis sociales y económicas de la era moderna, los perdimos.  Nunca he sido militante, tengo amigos en todos los partidos que si lo son, los respeto pero (y lo saben) no convivo con la idea de que Un Individuo no pueda señalar malos manejos de Presidentes Municipales, Gobernadores, Diputados, Senadores o el Presidente de la República por FIDELIDAD AL PARTIDO, antes de partidistas, somos mexicanos y antes que mexicanos somos individuos y nuestras garantías como Individuo deben de estar por encima de cualquier afiliación.

Los gigantes estaban dormidos, sin embargo acusan ya de preocupación, prueba de ello es que la legislación para los candidatos ciudadanos no se vuelve más ágil, sino en sentido contrario, robusta y complicada. Y no, no creo que ellos sean los generadores del cambio, si existiese algo en lo que veo a todos los partidos políticos de acuerdo, es en que las cosas no cambien, si es que no conviene así a sus intereses, independientemente estos sean o no los del pueblo mexicano. Este conflicto de intereses entre lo que deciden unos pocos, para muchos, son los que han sumado a la decepción generalizada, al hartazgo y sobre todo a la descalificación de la política en general, sin importar desde donde venga el proyecto. Han sido los principales promotores de la apatía en la ciudadanía, una ciudadanía que les conviene más dormida que despierta, una ciudadanía que crea que los cambios y las verdaderas reformas que nuestro país necesita, no son posibles, no se alcanzarán y no vale la pena luchar por ello. Es allí, esa ventana, ese claro de luz, el que motiva e inspira un verdadero movimiento ciudadano, una verdadera candidatura independiente, las ganas de entrarle, de participar, de marcar diferencia positiva, de demostrar que sí es posible.

Del movimiento independiente…

Es por ello, que en las elecciones, hay que voltear a ver los Independientes, que quisiera aclarar no veo como la panacea de nuestro sistema político, pero que en este momento y bajo estas condiciones, pueden construir los canales que generen cambios consistentes y profundos en nuestro sistema. Una candidatura ciudadana, pone en el mapa de manera inmediata, cualquier proyecto que tenga la fuerza y la valentía para caminar por aquello que se está convencido, y entonces el ciudadano común, el de a pie, el inconforme, puede llegar al congreso o a la presidencia, prácticamente hasta dónde los demás ciudadanos como él lo decidan. Y es entonces, que la fuerza vuelve al ciudadano, que el poder vuelve a la gente, que los Palacios de Gobierno, vuelvan a ser de la gente y los congresos un verdadero parlamento ciudadano.

Es perceptible, ver que es un momento importante en la historia política de nuestro país, la coyuntura ahí está para aquel que quiera verla, sin embargo, eso nos incluye a todos. Por eso si por un lado debemos abrir la posibilidad para que cualquier ciudadano que quiera levantar la mano y dar un paso al frente pueda hacerlo, y por el otro, poner mucha atención al proyecto, esta, deberá constituir una oportunidad muy valiosa, para cuestionar, medir, encarar (con respeto), participar, retroalimentar de manera más directa a nuestros dirigentes, porque volverán a ser nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros familiares, y entonces, debemos evaluarlos a ellos, como a cualquier otro, con objetividad, con asertividad, exigir planes, proyectos, plataforma, y sobretodo que contesten, ¿Qué tienes para ofrecerme a mí? … Y que esta oferta, no sea la de una despensa, un trabajo, una playera, o una respuesta esperada pero falsa, que lo que me ofrezca, sea un proyecto más importante que su gestión, que persiga el bien de generaciones y no de elecciones. Ese, tendrá que ser nuestro candidato independiente, ese será nuestro candidato ciudadano, y ellos, estos que sí existen, que están por ahí y que se van a animar conforme se abran los caminos, son los que empujarán cambios de esos que valen la pena, esos que esperamos ver, que nos acercan a ese lugar dónde queremos estar.

Isaac Aranguré V

isaac.arangure21@gmail.com

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