Lunes 10 de Diciembre de 2018
  

C De la protesta a la Propuesta

La otra crisis


Por Isaac Aranguré Valdés

 

“Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son”. Abraham Lincoln.

Era 20 de septiembre del 2018 y el desastre era por mucho de lo peor que se ha vivido en Sinaloa en los últimos años, el centro en su capital Culiacán y el norte del estado habían sido azotados por lluvias que se encargaron de dejar a miles de personas damnificadas, con varios heridos, personas desaparecidas y muertos en el conteo. Era evidente que la crisis por la que pasaba el estado necesitaba la intervención de las autoridades a todos los niveles, la sociedad sinaloense y por supuesto el resto de México. El apoyo no se hizo esperar, cientos de personas se sumaron como voluntarios en las zonas afectadas, se organizaron los centros de acopio y la ayuda comenzaba a fluir, pero al mismo tiempo había algo que me llamaba mucho la atención, miles de mensajes en las redes sociales festejando las inundaciones en Sinaloa, celebrando el desastre, disfrutando la tragedia y bloqueando (o al menos intentándolo) la ayuda que fluía para el estado, asegurando que Sinaloa se lo merecía, que su gente y el estado eran un asco en general, un estigma para México, y que no exportaba más que cultura del narco al resto del país, que era un estado que no abona nada a México y que merecía estar pasando por lo que pasó. Mi sorpresa (y espero que nunca se pierda esa capacidad de asombro) era tal, que incluso revisaba perfiles, en un intento de descubrir (o de decirme a mi) que aquella cuenta era un bot y que no era posible que fuese una persona real, pero si lo eran y eran de Nayarit, Jalisco, Ciudad de México, Nuevo León, Baja California, etc… Sinaloa atravesaba por una crisis, pero se destapó otra en México: La Xenofobia.

Dediqué algunos espacios de mis redes personales a leer con detenimiento los mensajes de odio y más allá de sorprenderme por la ignorancia que imperaba, me sorprendía la carga emocional (negativa) que eran capaces de descargar en contra de un montón de gente valiosa, trabajadora, luchadora y propositiva que necesitaba ayuda por la absurda generalización, fue justo en ese momento que pensé en escribir esta columna, como un aviso, de la otra crisis esa que se venía.

Fue apenas un mes después, el 24 de octubre del 2018 para ser exactos Washington avisaba al gobierno mexicano sobre la crisis migratoria que se venía en la última caravana, esta caravana que ha sido víctima de las fuerzas más obscuras posibles, desde el maniqueísmo político y público, las fake news (las notas falsas) y hasta la violencia activa por parte de mexicanos. Y otra vez no dejé de sorprenderme, no dejé de sorprenderme porque los mismos sinaloenses que fueron discriminados y atacados eran ahora los persecutores, en ellos se encontraban familia y amigos. La desinformación y las notas falsas hicieron de las suyas, pero los prejuicios, la xenofobia y la aporofobia saltaron a la luz con todo el permiso social posible. En este momento es más difícil defender a la gente de la caravana que realizar un ataque xenofóbico público.

Y quisiera hacer una aclaración, dije: “Defender a la gente de la caravana”, no la caravana, no la migración, aquí no se trata de apoyar o bloquear la migración, aquí se trata de personas, del auxilio de personas como tú que lees esto y como yo que lo escribo que han tenido que dejarlo todo en sus lugares de origen por salvar a su familia, de la pobreza, de la carencia, de la muerte misma. ¿Y por qué a ellos? ¿Por qué no Chiapas, Oaxaca, Guerrero, la Sierra Tarahumara? Acusan en las mismas redes, como si una tragedia fuese más importante que la otra, como si ayudar a unos limitara a otros, es tan importante nuestra gente en el Valle del Carrizo, en el norte del Nayarit, en la sierra Raramuri como cualquier otra, si usted desea ayudarlos, hágalo y hágalo sin protestar y deje que cada quién abrace la causa que más le parezca, o acaso ¿no lo hace solo con el fin de sumar?

Fluye información falsa a raudales y en la misma medida fluyen trozos de verdad, percepciones, juicios, verdades relativas, nunca un fenómeno se ve absoluto, pero con las tragedias no se trata de un juicio objetivo o un cálculo frio, se trata de su conciencia, de un acto de humanidad, de un salto de fe, pensando que con cada acción positiva se desencadena una reacción que construye un mundo mejor, ¿o acaso no ayudas por eso?

Una vez leí que un monje se encontraba en un río tratando de sacar un escorpión para salvarlo de terminar ahogado, cada vez que lo tomaba el escorpión le picaba en la mano y era una lucha permanente para rescatarlo, un estudiante del monje se acercó y le preguntó: - ¿Por qué lo hace maestro? Cada vez que quiere ayudarle, lo lástima. Y él le contestó: - Él hace lo que dicta su naturaleza yo hago lo que dicta la mía.

 ¿Cuál es tu naturaleza? Yo tengo bien clara la mía. 

 

Isaac Aranguré V.

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