Sábado 16 de Febrero de 2019
  

C De la protesta a la Propuesta

No confundir: el columnismo no es periodismo


“El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”. Manuel Vicent.

 

Por Isaac Aranguré V.

De los sexenios de los que tengo conciencia, éste como ningún otro tiene la particularidad de ser observado muy de cerca. Nunca una figura presidencial en México había tenido tantos simpatizantes y al mismo tiempo tantos detractores.

En el actual escenario, este ejército de simpatizantes se encarga de promover, avalar y respaldar cada acción o declaración que emprende o se desprende del presidente, mientras que por el otro lado un ejército de detractores ataca desde cualquier coyuntura que encuentra hasta el “fake news” y con todo lo que puede de manera sistémica. En ese contexto, se ha dado un ejercicio muy interesante por desmentir la noticia falsa (fake news) e invitar a la ciudadanía que se informe de acuerdo a hechos, datos y medios verificados. Ante este ejercicio de verificación, el ataque sistémico desde la opinocracia está pisando el acelerador, y si bien no todo lo que parece ataque es infundado, dista mucho en muchas ocasiones de datos y hechos verificado.

La opinocracia perdió la elección, no fue capaz de encontrar un candidato común para promover, sin embargo, siempre tuvieron un candidato en común para atacar, así que ahora que se trata verdaderamente de “poder”, el enemigo en común es la imagen presidencial, como si golpearla por golpearla ayudara en algo en la generalidad para el país.

No me malinterprete, el presidente se equivoca, su gabinete se equivoca y los contrapesos se van a dar de manera natural, hoy más que nunca serán importantes, pero es fundamental reconocer aquellos que, desde la opinocracia, en la prensa tradicional o medio digital, siembran una columna de opinión como si fuera un ejercicio de periodismo, y columnas como esta o artículos como este distan mucho de serlo. Puede tomarlo como un ejercicio de libertad de expresión, pero no como un ejercicio de periodismo, los reportajes (aún con sus tendencias) tienen que presentar datos verificados, hechos, una historia que se puede rastrear de principio a fin, no reciba usted una columna de opinión como la base de su argumento, mucho menos las repita o las reenvié porque presentan la verdad, hágalo cuando quiera recomendar la lectura, cuando le haga sentido la opinión, pero como eso, como una opinión.

Ahora déjeme advertirle sobre la genuflexión, entregarse de lleno a una persona y no a los principios, porque también de esos hay, aunque representan un número mucho menor entre los opinólogos, de nueva cuenta es el mismo ejercicio, hechos, datos, una historia que se pueda verificar. Seguir el mismo procedimiento enriquecerá su argumento y ampliará su perspectiva.

Hoy más que nunca se necesita ser crítico, no por golpear, al contrario, por la maravillosa oportunidad que esto representa. Dese cuenta que verlo todo mal o todo bien, no ayuda a nadie, sirve a sus intereses, pero no suma para otros más grandes, los colectivos, los comunitarios, los nacionales. Hoy nos toca ser más ciudadanos, ser más empáticos, más participativos y también más críticos, por su bien, el mío y el de todos. Así se construye una democracia, así se construye un mejor país, así se construye un espacio para todos.

 

isaac.arval@gmail.com

Isaac Aranguré Valdés.

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