Miércoles 20 de Enero de 2021
  

C Los Puntos Sobre las Íes

La 4t abandona a los productores..


Por José Angel Sánchez López

El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

Aristóteles      


Nunca en la historia del México moderno los sectores productivos del campo y  la pesca habían estado tan abandonados como en la administración de la llamada cuarta transformación que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Promesas que resultaron mentiras y en algunos casos verdades a menos de medias y desprecio es lo que han recibido los productores del campo y las aguas de parte de un individuo investido como máxima autoridad del país que ha sumido a esos sectores en situaciones de crisis que se van agravando y amenaza, con hundir definitivamente a algunos.

El campo mexicano, el que produce los alimentos que los mexicanos consumimos y exporta una parte para atraer divisas ha sido menospreciado por López Obrador.

A miles de productores agrícolas se les adeudan liquidaciones y estímulos que hacían rentable toda la producción.

Solo promesas han sido las respuestas a las gestiones que, en el caso de Sinaloa ha venido realizando el Gobernador Quirino Ordaz Coppel ante los Secretarios de Estado y  el mismo Presidente.

La realidad es que el señor López Obrador considera que los agricultores, de todos los tamaños, han sido muy beneficiados en los regímenes pasados y, de hecho, los considera cómplices y partícipes de la corrupción que ve en el ojo ajeno pero no en el suyo.

El gobierno federal ha decidido apoyar a los pequeños agricultores cuya producción no alcanza para abastecer la demanda nacional y la mayor parte de esos apoyos van al sur del país que poco produce como lo que hacen los del norte.

La muestra de su desprecio a los agricultores la dio en una ocasión que un dirigente agrícola logró acercársele y pedir los atendiera.

La manita del presidente se movió insistentemente diciendo NO y de la boca de López Obrador surgió algo así como un “¡ustedes ya recibieron mucho…!”

Tanto mas grave es lo que sucede en el sector pesquero.

La pesca del camarón prácticamente ha sido condenada a muerte por López Obrador, que seguramente cree que los mariscos sinaloenses que tanto le gustan saltan solos a las pangas y barcos fondeados en los puertos y campos pequeros.

Todos los apoyos que recibían los pescadores en tiempo de veda y temporadas de captura han sido cancelados y sustituidos por un programa “Bienpesca” que entrega 7,200 pesos anuales a un mínimo de pescadores.

Se canceló la vigilancia en la temporada de veda del camarón y el saqueo fue indiscriminado.

Las buenas o regulares capturas de camarón se lograban gracias a los motores de las embarcaciones, sobre todo los de los barcos que requieren de grandes cantidades de combustible para su navegación.

Ya no hay subsidio y mas del 40 por ciento de los barcos no salieron y los que lo hicieron no pueden ir muy lejos en busca de los cardúmenes por los costos del combustible.

El trabajo en las plantas, que dan empleo a miles de personas, ha caído casi a la mitad de su capacidad.

El hambre se apodera de miles de familias que viven de esos trabajos.

La pesca ribereña tampoco recibió los apoyos  para las artes de pesca, motores y combustible.

En este caso, el Gobernador Quirino Ordaz acaba de reunirse con dirigentes pesqueros y trabajadores y les anunció una serie de apoyos para paliar el problema: reforzará el programa de empleo temporal, ampliará el apoyo para las artes de pesca y volverá a aplicarse el programa de sustitución de motores marinos, incluyendo a estos apoyos a los pescadores ribereños, buscando con ello compensar, en parte los que canceló la federación.

Esto, lógicamente requerirá de nuevos ajustes presupuestales y sacrificio en algunos renglones debido a mas recortes de los recursos federales que vienen el año próximo.

Son apoyos estatales que no sustituyen plenamente los cancelados por el gobierno federal pero que mucho ayudarán a ese sector mas marginado que nunca en la historia de México por el gobierno de la llamada 4t.    
   
Sonará a malos augurios, pero esas políticas están condenando a los productores del campo y del mar.


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