Martes 21 de Noviembre de 2017
  

C Mar de Fondo

El derrumbe de México y el suicidio


Por Leopoldo Sánchez Zúber

Hoy quiero hablar del estado afectivo-emocional en que se encuentra nuestra sociedad:

A- La clase de los más ricos. Los super-multimillonarios -generalmente políticos y empresarios cómplices de ellos- no se quejan, ellos están a gusto, sus activos crecen cada día sin mayor esfuerzo. A ellos no les afecta la inseguridad. Baste escuchar los inconscientes e incongruentes juicios de Alfredo del Mazo respecto a la seguridad en el Estado de México. Estos super-multimillonarios viven protegidos por guaruras en su persona, y por la red de impunidad de que disfrutan en sus transas, y el producto de sus robos está seguro en países más allá de nuestro continente.

La clase media (alta y baja). En la clase media encuentro dos niveles: la clase media alta y la clase media baja. La primera de ellas incluye un grupo de gente rica sin llegar a los niveles multimillonarios de la clase A, de los más ricos. Es la clase que ha hecho su capital dentro de lo que en nuestro país se llama legal. Ésta clase suele quejarse de inseguridad pues generalmente no tiene guaruras guardaespaldas; también se queja  de los deficientes servicios públicos y de la situación económica del país, pero no sufre mayormente en su persona, tiene recursos para protegerse, aunque no suficientes para proteger sus finanzas de la rapiña de la Secretaría de Crédito Público.

La clase media baja sí se queja de inseguridad, de la inflación, de la situación económica del país, de pérdidas de empleos y pérdidas de clientes en sus negocios, pero en su mayoría puede comer, tiene un lugar satisfactorio donde vivir y sus hijos siguen yendo a la escuela.

La clase de los pobres. Esta clase cuenta con 65 millones de víctimas. Y sufre por tener el estómago vacío o lleno de parásitos, sufre por anemia y mala salud general, por el frío en los inviernos y la lluvia en verano, por las correspondientes inundaciones de sus casas con aguas negras debido a la falta de mantenimiento de los drenajes de la ciudad; 65 millones de gente que padece desamparo social, profunda ignorancia, dolor de ver que sus seres queridos mueren por falta de servicios de salud o por la inseguridad que priva en el país. Esta clase social vive sin esperanza por falta de oportunidad de superarse y de llegar a ser seres humanos dignos. Como consecuencia caen en profunda tristeza, en sentimientos de frustración, de fracaso, de desamparo, caen en la depresión emocional que vive nuestro pueblo al no encontrar una buena razón de vivir. Y la falta de esperanza frecuentemente conduce al suicidio.

El presidente EPN ha dicho que lo malo que vemos en el país está en nuestras cabezas. Pero no, lo que está en nuestras cabezas es el miedo por la falta de seguridad, el dolor por las pérdidas humanas y materiales, por los desaparecidos, por los periodista asesinados, por los presos políticos, por la falta de solidaridad del gobierno con nuestro pueblo; lo que está en nuestras cabezas y en nuestro corazón es el sentimiento de indefensión, la rabia por la cínica corrupción de los políticos, por su impunidad, por la ineficacia de los tres Poderes, por las fosas clandestinas, por los aberrantes cambios a la Constitución, por los ventajosos de sueldos y prestaciones de que gozan políticos rateros y criminales. Todo eso sí está en nuestras cabezas y en nuestros corazones. Sentimientos que son producto de realidades que debían estar en la cabeza del presidente.

Como a continuación mencionaré cifras concretas, debo dar una explicación que nos oriente sobre el grado de legitimidad y confiabilidad de esos datos, ya que a partir de que Paloma Merodio fue impuesta  como vicepresidenta del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) teniendo una tan cercana y subordinada relación con Peña Nieto, es lógico desconfiar de la información que a partir de ese momento se haya generado en tal institución, ya que ese conflicto de intereses se presta a toda clase de manejos y maquillajes. Esa duda, ese temor lo refuerza el reportaje sobre datos estadísticos de criminalidad que el periodista Rolando Herrera publicó el 24 abril 2017 en REFORMA. El artículo decía: “Expertos y líderes de organizaciones ciudadanas consideraron que en el País existe una manipulación de la estadística delictiva que impide conocer la verdadera gravedad del problema…”  Y Edna Jaime, directora de ‘México Evalúa’, …. demostró que existen indicios de manipulación en las cifras oficiales.

No obstante, para tranquilidad de quien lea esto aclaro que los datos que presento aquí han sido obtenidos del INEGI antes de la Merodio, así que podemos confiar un poco más en ellos.

Cifras de suicidios en 2011

El día 8 de mayo de 2017 Excelsior publicó un artículo titulado: “México social: suicidio, las muertes de la tristeza”, el cual traía el siguiente subtítulo: “En los últimos diez años se han registrado en México 51 mil 381 suicidios…”. Un promedio de 5,138 por año, o sean ¡14 suicidios diarios durante diez años!

Cifras de suicidios en 2015 

El Dr. José Narro, Secretario de Salud, había declaró  que en el año 2015 se habían registrado en el País casi 5 mil suicidios asociados a problemas de depresión, y que la mayoría de ellos había ocurrido en personas de entre 12 y 29 años de edad . ‘’Sin duda alguna, es altísimamente probable que un alto porcentaje de ellos hubieran cursado con un cuadro de depresión”, señaló el Dr. Narro. Y agregó ‘Tenemos que evitar eso”. Esta cifra equivale a un promedio de 14 suicidios diarios, o bien, un suicidio cada 1.7 horas. Adicionalmente debe considerarse el dato relativo a que, por cada suicidio consumado, hubo 20 intentos en los que la víctima falló en su intento o alguien la detuvo a tiempo. Esto significa que en el país es probable que todos los días haya 280 casos de intentos de suicidio, es decir, 12 intentos cada hora. El Dr. Narro agregó: “Se mueren muchas personas, muchos jóvenes a causa de la depresión. Afecta en muchos sentidos, en las áreas económicas, laboral, familiar, en la personal…”  Buena decisión del Dr. Narro ayudar con tratamientos médicos y psicológicos a las personas deprimidas para sacarlos de su tristeza. Pero si cuando alguien llega a salir de su depresión vuelve a las condiciones que lo rodeaban antes, puede recaer. Y  agregó el Dr. Narro ‘’…la depresión afecta en muchos sentidos, en las áreas económicas, laboral, familiar, en la personal, por eso tenemos que hablar de depresión”. Para esos 5000 jóvenes mexicanos la vida transcurrió sin esperanza y terminó sin haber visto más que dolor, carencias, menosprecios, faltas a su dignidad de mexicanos. Ese destino hacia la esclavitud, esa segura falta de posibilidades, ha ocurrido desde cinco siglos antes de Cristo hasta hace poco en las plantaciones de los Estados Unidos, y actualmente en formas disfrazadas pero tanto o más ominosas.

Y mientras millones de mexicanos sufren de falta de empleo, de educación, de comida, de higiene, al grado de no querer vivir, nuestro presidente y su séquito de más de 200 lambiscones viaja de continente a continente en avión de super-lujo usando para ello los recursos económicos que debieron usarse para promover el mejoramiento integral de tan grande grupo de seres humanos, y sin siquiera mostrar acción alguna para resolver el problema en “las áreas económicas, laboral, familiar” de su pueblo.

Cifras de suicidios en 2016

El doctor José Reyes Baeza, director del ISSSTE, ha declarado que en 2016, sólo en esa institución se registraron 133 suicidios (¡dos por semana!) y que 14 por ciento de ellos se habían tratado de jóvenes adolescentes de entre 10 y 19 años de edad. Da verdadero horror pensar en la soledad, la tristeza y ofuscación que habrán tenido niños de 10 años al suicidarse sumidos en un ambiente de miseria material y moral, de alcoholismo y violencia de unos padres igualmente frustrados por la falta de recursos, y de apoyos, víctimas de la depauperación y la desesperanza.

Y al 16 de marzo del 2017 ya se habían registrado en el Metro 15 suicidios (¡ 6 cada mes sólo en el Metro !)
Los recursos que se roban los cuadros políticos en todos sus niveles y los desproporcionados sueldos y prestaciones que se asignan no son robados a un ente impersonal, sino a los pobres, a los más necesitados, recursos que estaban destinados a beneficiar a esos mexicanos que a usted le causan miedo tan sólo con mirarlos.
Por otro lado, María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, advirtió que tenemos suicidios consumados desde los 10 años hasta los 30 años, y que …”eso resulta preocupante porque antes no era un fenómeno muy visto”, y agregó que ‘’la depresión y el suicidio en niños ha prendido alertas…y se relaciona con el ambiente actual en el que viven: violento y sin oportunidades’’.

Estos casos y estas opiniones no son fantasías que estén en nuestras cabezas , son datos sacados de institutos oficiales con los cuales el presidente seguramente tiene, o debía tener, profundo conocimiento y contacto. No se trata sólo de ‘curar’ a tiempo la depresión de los pre-suicidas, eso sin duda es muy importante, pero no es lo único ni lo principal. El verdadero problema a resolver es curar el ambiente que causa la depresión, y eso no está en nuestras cabezas sino en la más dolorosa realidad de nuestro país.

La depresión en las madres mexicanas

Filipa de Castro, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) dijo que de acuerdo con sus investigaciones “Alrededor de 2 millones de mujeres mexicanas con un hijo menor de 5 años (una de cada 5) presentan síntomas depresivos, es decir, 4.5 millones de niñas y niños viven con una madre deprimida”. De acuerdo con la investigadora “…las mujeres con depresión perinatal presentan… angustia respecto a las expectativas sociales…”. Y que cuando no reciben tratamiento, sus hijos pueden desarrollar problemas cognitivos, conductuales y emocionales.

El Dr. Enrique González Ruelas, especialista en psiquiatría infantil de la Asociación Psiquiátrica Mexicana dijo en entrevista:  “…crecer en un ambiente con mucha frustración, miedo e inseguridad son factores de riesgo para desarrollar depresión…”  Y que las consecuencias de no tratar a los menores con depresión van desde la deserción escolar e inadaptación social hasta el suicidio.

Así pues, los robos que hacen nuestros políticos tanto desviando los presupuestos a sus cuentas personales o a las de sus familiares o a sus empresas fantasmas, es robárselo a estos millones de gente y provocar el ambiente de depresión, de miedo, de abandono y falta de esperanzas que existe en más de 60 millones de mexicanos víctimas de una miseria material y moral que empuja a muchos de ellos al suicidio.

No, la idea de que México está sumido en el desastre no es una idea falsa que esté en nuestra cabeza. Lo que está en nuestra cabeza y en nuestro corazón  -como lo digo arriba- es la falta de solidaridad del gobierno con nuestro pueblo, la rabia por la cínica corrupción y por la impunidad de nuestros políticos y de algunos de los grandes empresarios. No es una fantasía que esté en nuestra cabeza el México en derrumbe de que hablan las estadísticas del INEGI y de instituciones oficiales. Es una realidad que debiera estar en la cabeza del presidente.

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