Sábado 17 de Noviembre de 2018
  

C Mar de Fondo

Respecto a El Bronco


Nota de redacción: nuestro amigo y colaborador Leopoldo Sánchez Zúber falleció en la ciudad de México en 2017. A manera de homenaje permanente, seguiremos publicando sus colaboraciones que inició a entregar a Paralelo 23 en 1999 y que resultan sorprendentemente vigentes, como éste que escribió en 2015.

Por Leopoldo Sánchez Zúber

Cuando supe que un político independiente se había lanzado como candidato a gobernador de un estado tuve gran alegría. Y no sólo alegría, tuve esperanzas, entusiasmo, interés en la contienda electoral que se avecinaba: Un candidato se lanzaba apoyado únicamente por la voluntad del pueblo y con el rechazo de los partidos políticos, de esos entes que sin beneficiar a la comunidad consumen recursos que, aplicados a obra de infraestructura, ayudarían a los 60 millones de pobres que tenemos en el país.

Luego me enteré de que al candidato independiente le llamaban El Bronco y que había militado largos años en el PRI. Eso me alarmó. ‘¿Era posible -pensé- que una persona honrada, confiable, creíble haya militado por más de 30 años en un partido tan corrupto como el PRI? Y seguí preguntándome ¿es posible que El Bronco haya salido de allí sin contaminarse? A ambas preguntas contesté que no, que no era posible. Desconfiando de él estuve atento a sus movimientos, a sus discursos, a sus ofrecimientos, a su retórica de candidato. Y cada día me desconcertaba, porque lo que escuchaba de él y lo que leía sobre él me sonaba aceptable. Todavía me dije ’Le daré el beneficio de la duda’, pero en el fondo seguía desconfiando.

Más tarde vi que El Bronco ganaba las elecciones a gobernador de Nuevo León (¡nada menos que de Nuevo León!) y volvieron a mí las esperanzas, pero ahora mezcladas con temor por los obstáculos y trampas que tendría que vencer contra los que pretenderían hacer que fracasara.

Pasaron unos dos meses y ocurrió algo de lo que yo (y seguramente más aun El Bronco) esperaba y temía: algo que dio pie a la prensa para lanzarse contra el político que, al menos hasta ese momento, parecía que trataba de hacer las cosas bien para cumplir lo que había ofrecido.

¡Y como caído del cielo surgió el cobijasgate!

Más temprano que tarde tenía que ser’ me dije. Leí lo que se decía del caso, escuché programas de radio y de televisión, y vi videos que comentaban el caso. Y todo reforzaba mi antiguo temor de que el virus del PRI estaba en El Bronco y tenía que ser corrupto.

Recientemente escuché la excelente y dura entrevista que, en su programa de televisión La Gruillotin,a el locutor Mario Gámez le hizo a El Bronco. Y me enteré de pormenores que, o no se habían publicado o yo no había dado con ellos. Esos pormenores son los siguientes:  

A principios de diciembre solicitaron del gobierno de Nuevo León que regalara cobijas al pueblo en las fiestas de Navidad como lo había hecho el anterior gobierno.  El Bronco le pregunto al Tesorero si había recursos para comprar 200,000 cobijas, pero ahora del doble de grueso que las del año anterior. Además para comprar una misma cantidad de juguetes, dulces, bolsas, etc. Ya que  la respuesta del Tesorero fue favorable, El Bronco instruyó a la Subsecretaría Administrativa que hiciera la licitación correspondiente. Y una vez preparada la licitación se publicó en FaceBook  y en otras redes sociales. Pero fueron pocos los proveedores que respondieron a ella, y se ordenaron las cobijas.

Entretanto, en la bodega de la Subsecretaría Administrativa se descubrieron 70,000 cobijas delgadas que quedaban del año anterior, y el Gobernador decidió que se repartieran junto con las que se habían ordenado.

Cuando los medios de comunicación tomaron contacto con las cobijas fue sólo con las delgadas, y supusieron que todas eran iguales. Y al conocer la factura correspondiente no se fijaron que cubría otro tipo de cobijas, y que además cubría juguetes y dulces y bolsas y demás. Y dieron por hecho que se trataba de una transa.

Una vez que tronó el escándalo, el gobernador intervino, pidió aclaraciones y las tuvo. Entonces invitó a los medios de comunicación a que revisaran las cobijas que se habían comprado y los documentos que cubrían la operación. Con esa información los medios quedaron convencidos de que no había habido transa, ni moche ni nada sucio, pero no lo hicieron público.

Actualmente en la Fiscalía Anticorrupción está la denuncia correspondiente y se investiga el caso. El Bronco ha dicho públicamente que él es el primer interesado en que se conozca hasta el último detalle y lo seguirá hasta que todo quede claro. Una falla de supervisión o un incumplimiento de responsabilidad puede tener graves consecuencias, como en este caso, pero de cualquier modo eso es diferente a un acto de corrupción.

Es obvio que o los periodistas involucrados no investigaron a fondo el caso, o intencionalmente presentaron incompleta la información para que pareciera verdad. Vende más el escándalo aunque sea a base de mentiras. De cualquier modo, mientras lo investiga la Fiscalía Anticorrupción, parece que  no hubo nada chueco, ni moches, ni transas; que se trató del escándalo que se necesitaba para denigrar al nuevo Gobernador; para vengarse de él porque se había atrevido a mostrar que un pueblo bien enterado puede elegir gobernantes sin venderse por unas tortas y un refresco; para acabar con él porque había demostrado que el pueblo rechazaba a los candidatos de los partidos políticos. Si no hubiera sido el ’cobijasgate’, habría sido otra cosa, otro escándalo semejante. ¡Y lo hubo con lo de Topo Chico, y peor! De lo cual hablaremos en el próximo número.

Como subproducto del problema de las cobijas, El Bronco ha decidido hacer cambios importantes en la estructura organizacional del área administrativa. Uno: ya no habrá Subsecretarías Administrativas para cada dependencia gubernamental sino sólo una Subsecretaria Administrativa que dará servicio a todas las áreas. En esa forma se evitarán distorsiones como la que ocurrió con las cobijas y se reducirá a la mitad la cantidad de personal necesario en el área. Dos: se harán compras consolidadas, con lo que se lograrán mejores precios, mayor control de los proveedores, etc. Tres: la nueva Subsecretaria Administrativa no dependerá de la Secretaría de Finanzas.

Lo que es verdad es que la confianza que el nuevo gobierno de Nuevo León ha despertado en el mercado ha sido tal que ahora tienen 800 nuevos proveedores y se han logrado ahorros de más de 1,000 millones de pesos en licitaciones que se han hecho en los pocos meses que llevan en el cargo.

Aunque descubrir estos datos me ha dado confianza en El Bronco, aún no canto victoria. Espero, como es lógico, ver resultados concretos y no palabras esperanzadoras. Quizás sea necesario que El Bronco revise las fechas en que ha ofrecido resultados, sobre todo el referente a la corrupción y la impunidad.

Mientras tanto, y para no ser sorprendido, me mantendré con un ojo al gato y otro al… Bronco.

polozuber2@gmail.com

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