Sábado 17 de Noviembre de 2018
  

C A confesion de parte

La Consulta y sus efectos


Por Vicente Hernández Delgado

El abundante intercambio de opiniones a favor y en contra de la consulta efectuada del 24 al 28 de octubre del año en curso sobre el destino del NAICM que deberá otorgarle el gobierno electo, obliga a un ejercicio de reflexión que intentaré sintetizar en este espacio:

A). Se inaugura de forma polémica la llamada consulta popular como uno de los instrumentos de legitimación de los actos del nuevo gobierno, otorgando a los ciudadanos un espacio participativo por ahora, y posiblemente deliberativo a mediano plazo, de los temas de mayor trascendencia en cuanto a obra pública se refiere. Fuera de los marcos de su legalidad o ilegalidad manifestada de parte de unos y otros, tiene como objetivo medir el impacto social, económico y político en la ciudadanía en temas relevantes, de mi parte, no veo la supuesta ilegalidad en el ejercicio de la consulta, ahí está la libertad de expresarse y elegir en la Constitución;

B). Mi opinión es que deberán pulirse los temas sometidos a consideración, es decir, determinar cuáles si y cuáles no, los mecanismos de implementación y los núcleos difusos sometidos a consulta a partir de su condición de partes afectadas o beneficiadas por una política pública. Es necesario un marco normativo eficiente y eficaz al respecto. Una forma de participación democrática requiere certeza legal, formas bien delimitadas y un fondo suficientemente claro en cuanto a sus objetivos.

C). Aunque no se quiera reconocer, tras esas formas de legitimar decisiones, existe una crisis de credibilidad y funcionalidad en la democracia representativa, la misma que propició la oscuridad en los acuerdos de temas relevantes, la puesta en vigor del capitalismo de cuates, el mismo que se manifiesta en el enriquecimiento ofensivo de una clase política al amparo de la disposición de los recursos públicos, la subordinación de un crecimiento o desarrollo económico depredando los recursos naturales, en donde una sector empresarial, a veces maleable y otras crítico, en ocasiones se funde en intereses que no siempre se diferencian con los de un Estado rapaz, generador de esa Cleptocracia que tanto daño trae al país.

D). A pesar de las exageraciones y descalificaciones entre una y otras posturas, no ha faltado quién se haya esforzado por la argumentación acerca de éstas, rescato algunas: 1). La cancelación del NAICM representa pérdida enorme de recursos públicos y la consiguiente pérdida de confianza de parte de los mercados financieros, 2). Como resultado de la consulta, se ha impactado, dicen, en el deslizamiento del peso frente al dólar, 3). La consulta es ilegal, dicen, y argumentan violación a legislaciones secundarias; 4). Que afecta los mantos de agua del lago de Texcoco y otros afluentes, vitales para garantizar el agua en la región del Valle de México, lo cual agravaría el desastre ambiental; 5). Que por tanto, la construcción del NAICM se encuentra sobre terrenos susceptibles de hundimiento, 6). Que la sedicente autosustentabilidad del NAICM no resulta tal, de acuerdo a la opinión de destacados científicos y otros expertos acerca del tema; frente a la opinión en contrario de peritos en materia de uso del suelo e hidraúlica; 7). Que frente al uso monumental de recursos, existen otras opciones, como la de Santa Lucía, que representan ahorro para enfrentar otros rezagos relacionados con el bienestar de  la población; etc.

E). Considero que algunas opiniones cuestionando la consulta significan un rechazo de fondo a  que la gente opine y en cambio se continúe con las decisiones cupulares y opiniones sospechosas de “los expertos”, por lo que sugiero un cambio en las formas: ¿porqué entonces no generar una discusión pública en los medios de comunicación de expertos de las dependencias e instituciones más reconocidas acerca de los temas relevantes sometidos a consideración, previo a que un gobierno tome una decisión sobre ello?

Con lo anterior, los propios medios se legitimarían en su labor y evitarían posiciones prejuiciadas y deformadas como actualmente sucede; y la sociedad tendría acceso a opiniones informadas, lo que permitiría una mejor calidad en la toma de las decisiones.

F). La democracia participativa llegó para quedarse, a menos que una regresión ultraderechista lo impida temporalmente, pues nunca será por siempre. En 2011, México se incorporó a la Asociación por el Gobierno Abierto (AGA), la cual presidió de 2012 a 2014. Actualmente conformada por más de 70 países de 5 continentes, se basa en convenios suscritos a partir de una agenda aprobada por los gobiernos de los países integrantes donde contempla mejorar las formas de gobernanza a partir de una sinergia entre gobernantes y gobernados, utilizando las ventajas de las tecnologías de la información, propiciando y aprovechando las formas de la democracia participativa; resultado de ello son las legislaciones sobre participación ciudadana, cabildos abiertos, gobiernos abiertos, parlamentos abiertos, consulta ciudadana o popular,  iniciativa popular, referéndum y plebiscito, entre otras variables. Sobra decir que como se advierte, ahora existe mucha resistencia, la consulta reciente, con sus defectos o virtudes, lo vino a demostrar.

G). Durante mucho tiempo he leído y escuchado a ciudadanos comunes, comentócratas, empresarios y políticos,  admitir que en México se usan los recursos públicos para beneficio de unos cuantos, se toman decisiones relevantes sin consultar al electorado, que los legisladores legislan en contra de los intereses ciudadanos y que otros temas, como el de la inseguridad y sus saldos, fueron producto de políticas erróneas que profundizaron en sus causas y efectos, pues bien, todo eso propició el hartazgo que se expresó en la urnas. Ante un cambio de paradigma, tal vez llegó el momento de racionalizar lo que está verdaderamente en juego a futuro: el interés de unos cuantos o de nuestro destino como país. Me pronuncio por hacer valer el interés de  todos los sectores, económicos, culturales y sociales, ya que ellos dan la riqueza y prosperidad a un país. Y hablo de todos, sin exclusiones.