Martes 23 de Abril de 2019
  

C A confesion de parte

¿Federalismo o Centralismo en la 4T?


Por. Vicente Hernández D.

(Primera Parte)

Durante mucho tiempo, la fórmula con la cual distinguimos a un régimen democrático de otro que no lo era, fue conociendo su sistema de distribución de competencias, su organización política, su sistema de representación y su grado de descentralización administrativa. Algunos de esos rasgos son parte importante de lo que conocemos como el federalismo. En la teoría constitucional, desde Joahnnes Althusius, Montesquieu, Madison, hasta el positivismo de Hanz Kelsen, la organización del estado federal es por antonomasia opuesta al estado unitario o centralista, a este último se les equiparó no pocas veces con los regímenes autocráticos, fueran dictaduras militares o monarquías.

En nuestro país, durante el siglo XIX, la propuesta que los dos grandes bloques políticos y económicos impulsan para la nación son, de parte del bando conservador, una república centralista, y del lado liberal, una república federal, la historia oficial se encargaría de magnificar las virtudes del federalismo y los defectos del centralismo. La contradicción se expresó cuando el partido conservador invita al liberal Maximiliano de Habsburgo a establecer una monarquía en el país, la misma que sucumbe ante el bando liberal encabezado por un liberal con prácticas centralistas, como lo fue Juárez.

De acuerdo a Eliseo Aja, el Estado unitario o centralista tiene las siguientes características:

…un solo orden legal para todos los ciudadanos, suprimiendo los privilegios y corporativismos anteriores. Una Constitución, como ley suprema ordenará las instituciones y reconocerá los derechos de los ciudadanos y un Parlamento y un gobierno aprobarán, respectivamente, las leyes y las demás normas que regulan la sociedad. La igualdad de los ciudadanos es su principal legitimidad. En todo el territorio del Estado se aplican las mismas normas y los ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones.(El Estado Autonómico, Federalismo y Hechos Diferenciales, p. 23, 2003).

Son ejemplos de esta forma de Estado el Reino Unido y Francia, con diferencias en sus matices e implementación, incluso, en la adopción de formas de descentralización cada vez más innovadoras.

Por otro lado, de acuerdo a Maurice Croisat, no existe una definición universal de federalismo ni forma única, al igual que de democracia o de paz. No existe por tanto un criterio único para calificar a un Estado federal debido a los muchos factores que intervienen en su definición. De nuevo Eliseo Aja nos muestra los elementos esenciales que caracterizan a un Estado Federal:

…el reconocimiento constitucional de la estructura federal; la distribución de competencias entre la federación y los estados, también garantizada constitucionalmente, la resolución de los conflictos por una instancia neutral, generalmente un Tribunal Constitucional, unas instituciones representativas en los Estados que actúan políticamente sin depender de la federación; una forma de financiamiento objetiva y garantizada; y un sistema de relaciones entre la federación y los Estados.(ob. Cit. p.44).

Buena parte de los Estados federales surgieron como consecuencia de una confederación de Estados que decidieron unirse como una federación, son los casos de USA, Suiza, Alemania, en tanto otros decretan erigirse como tales después de una división política, como México, Bélgica, y Canadá (a excepción de Quebec). Lo que los diferencia son el tipo de instituciones y técnicas federales que observan, y la diferencia en sus sistemas económicos, culturales, sociales e históricos en cada caso.

En gran medida, los cambios que ha sufrido el federalismo fueron el paso del  laissez- faire y el liberalismo decimonónico a la democracia y el Estado de bienestar o Social, en ese contexto, países como Alemania y Canadá han transitado de un “federalismo dual”, caracterizado en derechos reconocidos en algunos estados o a nivel federal de manera diferenciada, como el mantenimiento de la pena de muerte en algunos estados de USA, o la despenalización del aborto en algunas entidades y en otras no;  a un “federalismo cooperativo”, característico de la uniformidad de derechos civiles y políticos en todo el territorio federal, tendencia que inicia en el caso de nuestro país, en la idea aun no concretada de un sistema y código penal único o un solo código y legislación civil, y las vigentes en relación a las reformas hacendarias al Ramo 33, los cambios a la ley electoral, la CONAGO, las asociaciones municipales, entre otras.

La globalidad también ha influido en los cambios del Estado federal y unitario, donde ambos han sufrido un creciente deterioro en su legitimidad, cuyos vacíos han debido llenarse por nuevas alternativas surgidas de la sociedad civil o por el autoritarismo del Estado. Lo que ocurra en cualquiera de estos casos, será consecuencia de instituciones débiles o fuertes, del desarrollo de las formas de la democracia y de la cohesión de la sociedad civil, tanto que si todas estas son débiles, prevalecerá la opción autoritaria y la globalidad servirá para corroer el tejido social, de no ser así, surgirán formas nuevas de recomposición del tejido social, de identidad colectiva, ya sea gremial, étnica, cultural y religioso.

De ahí que la organización de las instituciones del Estado se explica en su capacidad de atemperar el impacto negativo de los efectos de la globalidad, generando oportunidades de desarrollo lo más amplias posibles, a efecto de combatir la marginación y desigualdades en sus distintas variables, de mejorar las formas de gobernanza- transparencia en el manejo de  recursos públicos, participación de y comunicación con la ciudadanía-, de fortalecer y mejorar el desempeño de sus instituciones, de generar certidumbre en lo económico, social y en materia de seguridad.

 Lo señalo porque la acción del Estado se ve condicionada y limitada por la interdependencia económica y el libre flujo de mercancías y capitales y la soberanía estatal se ve constreñida en decisiones estratégicas que le son impuestas por el proceso de la globalización, de tal forma que al perder soberanía, el Estado se debilita y se le coloca en crisis, exacerbándose, en situaciones extremas,  los conflictos nacionalistas, étnicos y religiosos que pueden conducir a su fragmentación, en particular en federaciones con poca o nula cohesión social, donde los espacios locales  pueden volverse los eslabones más débiles debido a las propias contradicciones de la globalidad. Ésta historia la conocemos bien en Europa oriental y con ciertas variables, en nuestros países vecinos.

Hoy sabemos, que tanto un sistema federal como unitario son formas distintas de organización territorial y de administrar el poder político, que la división horizontal de poderes así como las formas de descentralización son consustanciales  a uno y otro, junto a ciertas praxis democráticas. Por tanto, hay y hubo regímenes que se decían federales y eran más bien centralistas, o estados federales que no son iguales en ningún país donde se ejercen, o estados unitarios que practican formas de descentralización política y territorial, o que no todo estado centralista es por definición, antidemocrático o dictatorial..lo que muestra, una vez más, que las formas de organización del poder y del territorio responden a condiciones propias en el desarrollo de cada país y no se apegan en un sentido estricto, a cualquier definición existente.

Por otro lado, tras el arribo del nuevo gobierno y su anunciada 4T, no ha faltado quién advierta sobre prácticas centralistas a partir de diversas medidas tomadas en la organización del nuevo gobierno, este tema será el que intentaré argumentar a lo largo de mi siguiente colaboración.