Sábado 17 de Noviembre de 2018
  

S Sinaloa Sur

Oscar Blancarte, profeta en su tierra, regresa a dirigir la política cultural mazatleca

Oscar Blancarte, profeta en su tierra, regresa a dirigir la política cultural mazatleca

,
  • Ofrece “cultura incluyente”, a la que todos los mazatlecos tengan acceso.-
  • Tendrá oportunidad de convertir a Mazatlán en un punto internacional de atracción cultural.-

 

El cineasta mazatleco Oscar Blancarte Pimentel -reconocido con el galardón Profeta en su Tierra por decisión oficial del Ayuntamiento de Mazatlán el 17 de septiembre de 2016, primero que recibe en su tierra natal, entregado en propia mano por Raúl Rico González a quien sustituyó en el cargo- tendrá la oportunidad de colocar los cimientos desde la dirección del Instituto de Cultura, Artes y Turismo de Mazatlán para que Mazatlán sea reconocido nacional e internacionalmente por la divulgación y promoción de la cultura.

De entrada, en su primer encuentro con la prensa dibujó brevemente la línea que seguirá el Instituto: “seremos incluyentes, no excluyentes. Habrá cultura para todos”.

A unos cuantos días de haber asumido el cargo, con la presentación del gabinete y le festividad de muertos encima, Blancarte Pimentel no ha tenido tiempo de informar su programa de trabajo a los medios de comunicación. Sin embargo, trascendió que el instituto tendrá por lo menos tres ejes rectores que serán coordinados por responsables directos: 1.-Fortalecimiento de las escuelas de artes y eventos populares; 2.-Carnaval para que sea organizado con toda anticipación para lograr mejores patrocinios y elencos; y 3.-Producción de eventos de alta calidad que merezcan difusión nacional e internacional, como el Festival de Cine que organizó en 2003 y  al no tener continuidad por falta de apoyo cedió el espacio al festival de Morelia que hoy es uno de los insumos turísticos más importantes de Michoacán.

Hace dos años, en su intervención para agradecer el primer homenaje que recibe en su tierra natal, hizo un breve viaje que se parece mucho a la inspiración de sus películas. De niño se colaba al Teatro Rubio -hoy Ángela Peralta- para ver películas, siempre desde la butaca 7 como el pequeño de Cinema Paradiso; y de joven vivió en una casa de mujeres en la ciudad de México sin saber que era un prostíbulo, como en la cinta Las Poquianchis. Una vida de película, sin duda.

En el quiebre de las décadas 60’a y 70’a, Oscar Blancarte Pimentel picaba piedra en un espacio social y cultural provinciano que no era el mejor para desarrollar el talento fecundo y creador de cualquier joven inquieto.

Atrapado entre descalabros propinados por empleados nefastos de empresas publicitarias y televisivas en su natal Mazatlán y el deseo de dedicarse al cine a cualquier precio, llenó una pequeña maleta con un par de cambios, los escritos de Oscar Liera y enderezó el camino hacia la ciudad de México que en esa época ardía por el conflicto estudiantil de 1968, año en que ingresó al selectivo Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (CUEC), de donde se graduó como Director de Cine cuatro años después.

Como alumno destacó con sus trabajos “El Pañuelo”, “Juguetes y más Juguetes” y “El Mar”. Su tesis, el cortometraje: “Llanto de Gaviota” de 1972 fue exhibido en la Cineteca Nacional durante el ciclo “Nuevos Cineastas Independientes”, el escaparate más respetado de la industria cinematográfica nacional.

A partir de entonces, sostuvo una actividad febril como realizador de documentales, cortometrajes educativos y culturales, series de televisión, comerciales y varios largometrajes que merecieron el respeto de otros directores, productores, artistas y trabajadores de la industria cinematográfica nacional y continental.

Con la Patria Íntima en andas -esa que todos los mazatlecos cargan por el mundo- y la nostalgia hecha jirones, regresó en 1981 a su tierra natal contratado por la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Sinaloa para impartir la materia de Periodismo por Televisión, Medios Audiovisuales y Semiótica. Esta experiencia académica le permitió impartir foros educativos, talleres, conferencias y seminarios en diversas universidades del país.

Vida premiada

Nació en Mazatlán, Sinaloa el 22 de enero de 1949 bajo la protección de Acuario que, según los astros, lo provee de originalidad, lo hace un ser independiente, ingenioso, tolerante, progresista, altruista, científico, lógico, humano e intelectual. Pero por su lado oscuro es impredecible, temperamental, individualista, frío, obstinado, tímido, excéntrico, radical, impersonal y rebelde.

A partir de 1972, fecha en la que egresó del CUEC, sus trabajos merecieron toda suerte de premios y elogios: sus cortometrajes “Owen, un poeta olvidado” obtuvo La  Diosa de Plata; “Oscar Liera, pasión por el teatro”; y “Centro del Espacio Escultórico” fueron reconocidos por la crítica nacional e internacional.

Con “El Milagro del Campo” obtuvo en 1979 el primer lugar en el  concurso de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y el Consejo Nacional de Población.

Su primer largometraje “Que Me Maten de Una Vez” ganó en 1997 “El Heraldo de México” como mejor Opera Prima; ese mismo año participó en la sección oficial en los festivales internacionales de Biarritz, Francia; Bruselas, Bélgica; y fue presentado en la Cineteca de París. ímites al talento de ese sinaloense intenso que lo marcó de por vida con historias que abrevó sediento en el círculo intelectual que comandaba Carmen Alicia Gastélum, querida maestra de teatro que a punta de guadaña abrió brecha para que surgieran varios grupos teatrales que hoy ocupan escenarios estatales y nacionales.

Su Largometraje “El Jinete de La Divina Providencia”, basado en una historia de Liera sobre Jesús Malverde, el bandido generoso asesinado por el gobernador porfirista Francisco Cañedo y santificado por gatilleros y narcotraficantes que mueren acribillados con el escapulario de Malverde en el pecho, fue invitado a participar en diferentes Festivales Internacionales, destacando el Festival Latino de New York, U.S.A.,  el de Vancouver, Canadá y el de San Antonio, Texas.

Con la película “Dulces Compañías”, otro tema del dramaturgo, obtuvo un premio especial del jurado en el VI Festival Internacional de Cine en San Juan, Puerto Rico; el premio OCIC de la Muestra de Cine Mexicano en Guadalajara; y Premio al Mejor Director en el Festival de Cine de Orense, España.

Sus guiones cinematográficos “Al Soplo de La Ira”   y “¿…Y Después Del 68…?, obtuvieron menciones honoríficas en los concursos de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM). Con el cortometraje infantil “Un Boleto Para Soñar” representó a México en los festivales internacionales de Chicago, Puerto Rico y la India, entre otros.

Su trabajo fílmico, “Entre la Tarde y La Noche”,  siguiendo la vena “lierista”, participó como invitado especial en el 36avo. Festival Internacional de Cine de Chicago; en el Festival Internacional de Galicia, España; en Newport Beach, Estados Unidos;  Mar de Plata, Argentina; Filadelfia, U.S.A.; obtuvo el premio como mejor película por la crítica y prensa especializada en el 3er. Festival Internacional de Cine Figueira Da Foz en Portugal;  y se hizo acreedor  del premio honorífico en el Festival de Cine Latino (Cinemafé) en Nueva York, U.S.A. No por nada el respetado actor y director Sergio Jiménez, el inmortal “Capitán Gato” de Los Caifanes (1965/Juan Ibáñez y Carlos Fuentes/lugar 58 entre las 100 mejores películas en la historia del cine nacional), lo distinguió siempre con su amistad y respeto: “maestro Blancarte”, solía decirle al encuentro. Precisamente, Jiménez hizo una actuación especial en el “Jinete de la Divina Providencia…”

En 2004 realizó el programa especial para Canal 22 “Ricardo Garibay, el hombre de las mil y un palabras” y en 2006 trabajó en la postproducción de la serie “Píntame de México”, serie sobre artistas plásticos mexicanos realizada para la Dirección General de Televisión Educativa de México (DGTV) de la Secretaría de Educación Pública.

En 2007 terminó su quinto largometraje, una coproducción México-Colombia, llamado inicialmente El Ángel, La Muerte y  El Cazador que fue exhibida bajo el nombre “Polvo de Ángel”. En 2009 empezó a trabajar en el guión cinematográfico “La Mecedora de la Familia Osuna”, historia importada al presente desde una visión juvenil; en el desarrollo de varias historias propuestas a sus socios colombianos y en el proyecto Todos Somos Sinaloa, una aportación desinteresada de sinaloenses del éxodo para matizar la mala imagen que de nuestro estado tienen en el exterior. En 2015 presentó su película “Princesa, una historia verdadera”.El 7 de junio recibió el premio Pakal de Oro 2016 que otorga la Fundación Hernán Becerra Pino, compartido con Elena Poniatowska, Mónica Lavín y Enrique García Cuéllar, entre otros.

El anterior 26 de septiembre firmó convenio con el gobierno municipal de San Andrés Cholula, Puebla, donde empezará a filmar su próximo largometraje “La Promesa”, historia de superación personal.

Soñando en convertir a su pueblo natal en un punto de encuentro del cine mundial, en 2003 organizó el 1er.  Festival Internacional de Cine en Mazatlán, en el que participaron más de 80 largometrajes y cortometrajes y asistieron reconocidos invitados nacionales e internacionales. Infructuosamente ha tratado de reactivarlo en los últimos años, convencido de que este producto sería otro insumo importante de la industria turística mazatleca, como lo fue en Cannes, por ejemplo, ciudad totalmente desconocida que surgió a la fama por su festival cinematográfico.

En este mismo sentido, tiene en el radar organizar algún día el “Primer Tianguis Internacional del Talento Cinematográfico” que sirva de escaparate para que actores, productores, escritores, musicalizadores, empresas, industrias, etc., intercambien capacidades y potencialidades para futuros proyectos. Sueña con realizarlo en Mazatlán, pero ante la indiferencia de gobierno y empresarios turísticos sinaloenses está en espera del mejor postor, como ha ocurrido con sus películas que encuentran hospitalidad en otras latitudes.

Entre su exilio laboral en la Ciudad de México, compartido con sus hijos Camila y León, viajes intermitentes entre la vieja casona familiar en la colonia Roma -que resistió erguida el terremoto de 1985- y su chalet en Cuernavaca, Morelos, nunca abandonó el sueño, como todos los mazatlecos del éxodo, de convertir a Mazatlán en un punto de atracción cultural en el que quepa todo mundo.

Con experiencia y relaciones, hoy tiene la oportunidad de aportar experiencia y relaciones para atraer a los medios de comunicación nacionales e internacionales con eventos culturales de alta calidad y al mismo tiempo extender sin privilegios las opciones de educación cultural hacia los asentamientos populares del municipio.

paralelomm@gmail.com  

 

RNotas Relacionadas