Sábado 11 de Julio de 2020
  

S Sinaloa Sur

Reporte especial: estadísticas oficiales sugieren alianza de Calderón Hinojosa y García Luna con Cártel de Sinaloa

Reporte especial: estadísticas oficiales sugieren alianza de Calderón Hinojosa y García Luna con Cártel de Sinaloa

,
Por Mario Martini

Mazatlán, Sin. 11 diciembre 2019.-Con la detención en Estados Unidos de Genaro García Luna, el policía todopoderoso del sexenio panista de Felipe Calderón Hinojosa, retratado en series de narcos como el implacable abogado “Conrado Sol”, emerge nuevamente la hipótesis publicada en el ensayo “México ante las Drogas” que con estadísticas muestra que hubo algún tipo de negociación del gobierno con el Cártel de Sinaloa -punto de partida del proceso judicial que pudieran ejercerse contra el ex funcionario- que como lo muestran los números oficiales no fue perseguido como sí ocurrió con otros grupos criminales.
 
Por su vigencia, recuperamos para P23 un fragmento de “México ante las Drogas” de Mario Martini (enero 2015):

“En los primeros 3 años de la guerra contra el narcotráfico emprendida por el presidente Felipe Calderón Hinojosa se acentuó la percepción ciudadana de que el gobierno era selectivo en la persecución de grupos delincuenciales: solamente capturó a 114 miembros menores del Cártel de Sinaloa, en tanto que consignó a 609 miembros de la organización Golfo-Zetas, la más perseguida por el estado mexicano.  Había elementos para sospechar de algún tipo de negociación oficial con los delincuentes sinaloenses.

“Esta percepción —avivada por documentos que circularon profusamente en la Internet sobre la alianza de facto del gobierno con la Federación de Sinaloa — desató la estrategia criminal de los  Zetas —el grupo más sanguinario de todos— que encontraron en la población civil el hilo más delgado para negociar impunidad. Menudearon los secuestros, asaltos con violencia, ajusticiamiento de campesinos y migrantes que negaron integrarse a sus filas, etc. Una matanza de campesinos inocentes ocurrida en Guatemala —cerca de la frontera mexicana— constituyó otro golpe de los Zetas para complicar las relaciones diplomáticas entre ambos países y tener la atención de la prensa mundial. Pero no hay la menor duda que el Cártel de Sinaloa creció exponencialmente durante la guerra del presidente Calderón hasta que el 20 de febrero de 2014 el gobierno del priista Enrique Peña Nieto —en acción conjunta entre oficinas norteamericanas de inteligencia y la marina armada de México— capturó en el puerto sinaloense de Mazatlán a Joaquín el Chapo Guzmán, el criminal más buscado por Estados Unidos por el que ofrecía una recompensa de 7 millones de dólares.

“En la víspera de terminar su mandato —perdido en un laberinto de ingobernabilidad— Felipe Calderón deslizó la posibilidad de decretar el estado de excepción y suspender garantías individuales en sitios donde la autoridad estatal y municipal fue rebasada o comprada por la delincuencia, como en su natal Michoacán. Para tratar de matizar la mala imagen con que terminaba el gobierno, la estrategia presidencial pretendió responsabilizar a gobiernos estatales y municipales de ser cómplices que permitieron actuar impunemente a los criminales, dejando toda la responsabilidad a la instancia federal.
“De acuerdo con estudios de agencias nacionales  internacionales de inteligencia y mensajes cifrados de altos funcionarios del gobierno estadounidense, Calderón Hinojosa  terminó el sexenio con la reprobación absoluta  a su guerra contra las drogas. La salida del país del embajador Carlos Pascual y el comentario de Obama sobre la frustración del presidente fueron mensajes subliminales del gobierno de Estados Unidos que no estaba dispuesto entonces —como no lo está ahora— en cargar el costo político del fracaso mexicano en la lucha antidrogas simple y sencillamente porque el presidente norteamericano no pondría en riesgo la reelección de 2012.

Vamos ganando
“En su quinto informe de gobierno, Felipe Calderón Hinojosa sostuvo que “vamos ganando la guerra” contra el crimen organizado y fundamentó su aseveración en dos vertientes que tienen que ver con “éxitos” de la estrategia bélica”: 1.-Su gobierno capturó o asesinó a 21 de los 37 capos más buscados que operaban en México (ninguno del Cártel de Sinaloa de alto nivel) y 2.-De los casi 50 mil muertos de 2006 al 2011 “solamente” el 5 por ciento corresponde a elementos de fuerzas armadas o policiales y otro 5 por ciento a “daños colaterales”, víctimas inocentes, entre ellas varias centenas de niños. Pero sus propias cifras lo desmintieron: el avance es enteco y socialmente costoso mientras que el patrimonio criminal tuvo caudales y niveles de operación históricos.

“Un ejemplo claro de lo que debe hacer el gobierno mexicano para desarticular el poderío financiero del imperio criminal lo pusieron las autoridades colombianas el 8 de junio de 2012 cuando incautaron 310 propiedades ligadas a la Federación de Sinaloa del recapturado Joaquín el Chapo Guzmán Loera, entre las que destacaron casas, fincas, cuentas bancarias y vehículos en 5 de los 32 Departamentos del país. Simultáneamente las autoridades judiciales iniciaron procesos de extinción de dominio que en México — con la excepción de algunos casos menores sobre propiedades en el populoso barrio de Tepito de la colonia Morelos de la ciudad de México— no existieron durante todo el sexenio de Calderón”.

Fracaso en cifras del sistema judicial mexicano
“En el anexo estadístico de su penúltimo informe a la nación, el presidente expuso el costoso fracaso de la estrategia para combatir a traficantes de armas, drogas y personas que son las fuentes financieras primarias del poderoso imperio criminal. Al revisar las cifras del documento queda claro que las instituciones de la república insistieron en ejecutar una estrategia fallida, al menos desde el plano estadístico. Por ejemplo, la ineficacia del ministerio público fue evidente como lo muestra el comparativo 2007-2011: el porcentaje de averiguaciones previas concluidas con relación a las averiguaciones previas en trámite bajó del 80.5 al 60.5 por ciento. Este indicador mide la eficacia del Ministerio Público Federal y de los agentes investigadores. La meta del sexenio fue del 87.5 por ciento.

“La Procuraduría General de la República también tiene saldo negativo en cuanto a sentencias condenatorias. Después de obtener el mayor logro en términos de eficiencia en 2010 con el 15.5 por ciento, en 2011 bajó a 13.7. Es decir, la modernización, capacitación y mejora continua del Ministerio Público Federal no avanzó en los últimos 5 años. La meta del sexenio fue del 25 por ciento, cifra realmente mediocre si consideramos que del total de
las cifras del documento queda claro que las instituciones de la república insistieron en ejecutar una estrategia fallida, al menos desde el plano estadístico. Por ejemplo, la ineficacia del ministerio público fue evidente como lo muestra el comparativo 2007-2011: el porcentaje de averiguaciones previas concluidas con relación a las averiguaciones previas en trámite bajó del 80.5 al 60.5 por ciento. Este indicador mide la eficacia del Ministerio Público Federal y de los agentes investigadores. La meta del sexenio fue del 87.5 por ciento.

“La Procuraduría General de la República también tiene saldo negativo en cuanto a sentencias condenatorias. Después de obtener el mayor logro en términos de eficiencia en 2010 con el 15.5 por ciento, en 2011 bajó a 13.7. Es decir, la modernización, capacitación y mejora continua del Ministerio Público Federal no avanzó en los últimos 5 años. La meta del sexenio fue del 25 por ciento, cifra realmente mediocre si consideramos que del total de procesados por delitos federales solamente 2.5 de cada 10 es probadamente responsable. Los otros 7.5 son inocentes hasta que se compruebe lo contrario”. Este indicador registra el número de sentencias condenatorias por cada 100 averiguaciones previas, permite medir el abatimiento de la impunidad y la calidad en la integración de los expedientes consignados.

“De la misma manera, la eficacia de los agentes federales de investigación fue a la baja. El promedio de órdenes de detención cumplidas por cada uno de los elementos activos fue de 16.9% en 1998 y de 16.4% en 2011. El cálculo del indicador se realizó con el registro del personal activo en la última nómina de cada año, según datos de la Dirección de Pagos de la Dirección General de Recursos Humanos.

“En cuanto al combate al narcomenudeo —red principal de financiamiento criminal y consumo interno—, en 2005 el Centro de Operación Estratégica (COE) y las Unidades Mixtas de Atención al Narcomenudeo (UMAN) decomisaron 36 mil 192.4 kilos de marihuana pero en 2011 la cifra bajó a 16 mil 262.5 kilos, menos de la mitad, sin que existan datos confiables sobre la disminución real en la producción de las 7 mil 400 toneladas métricas que de hierba produce el país. En cocaína ocurrió lo mismo, pues en 2005 se lograron “decomisos históricos” por 2 mil 844.7 kilos y en 2011 solamente 4.9 kilos (sic) que en un mercado de unas mil toneladas anuales es como quitarle un pelo a un oso polar. En 2005 fueron apresados 7 mil 838 narcomenudistas pero en 2011, año en que el gobierno dispuso de casi 50 mil elementos de las fuerzas armadas y reforzó los presupuestos de seguridad y operativos contra este flagelo, solamente cayeron en prisión 3 mil 001, otro “logro” que no pinta en un estimado extraoficial de 250 mil narcomenudistas activos en la nación

En cuanto al combate al narcotráfico, las cosas pintaron peor. La mayor afectación de cultivos de marihuana ocurrió en 2003, cuando el gobierno de Vicente Fox destruyó casi 37 mil hectáreas de marihuana y 21 mil 600 de amapola. El gobierno calderonista  tuvo su mejor época en 2011 cuando destruyó 15 mil 500, las mismas que los traficantes tienen aseguradas al sembrar tres veces más para considerar pérdidas. En cuanto al aseguramiento de marihuana, el 2010 fue el más rentable con 2 mil 333.8 toneladas decomisas y destruidas que, sin embargo,  representaron  la tercera parte de la producción anual nacional. Pero en cuanto a cocaína los resultados dan vergüenza: de las 48 toneladas capturadas en 2007 disminuyeron a 10 en 2010 y para el 2011 las proyecciones iban a la baja con las 6.3 interceptadas hasta septiembre de ese año.

“En el apartado de seguridad y justicia del Programa México en Paz, la autoridad judicial reconoce estadísticamente que las cifras tampoco abonan a un panorama optimista. En 2010 —el año más trágico para los mexicanos de las últimas décadas— fueron registradas 23 mil 993 víctimas de los criminales por cada 100 mil habitantes, casi el 24 por ciento. En 2013 la cifra aumentó a 28 mil 224 y en 2014 de plano ya no hubo datos disponibles, lo que demuestra claramente que a mayor persecución violenta de los delincuentes mayor daño a la sociedad.

Más persecución, más prisioneros…menos sentencias

“En cuanto a delincuentes sentenciados, las cuentas tampoco son alentadoras.  El mejor año fue 2002 con 34 mil sentenciados, en tanto que, con una serie de costosos programas de información e inteligencia, el número bajó en 2010 a 21 mil. Aquí el informe revela un problema serio de eficiencia en la procuración y administración de justicia, pues del total de internos por delitos contra la salud en 2013 -19 mil 900- solamente el 9.9 por ciento recibió sentencia condenatoria definitiva. Es decir, 17 mil 910 son inocentes hasta que la autoridad judicial pruebe lo contrario, lo que implica largos y costosos juicios que en un alto porcentaje obtienen sentencias absolutorias por fallas en la integración de la averiguación u omisiones en la investigación.

Ni una pluma al gallo
“Sorprendentemente, el 5º Informe no incluyó operaciones contra el patrimonio criminal, en cuanto a blanqueo de dinero, incautación de bienes y clausura o expropiación de negocios que operan con recursos de procedencia ilícita, como casinos, antros, casas de cambio y giros negros en general. Otras omisiones importantes en el documento fueron el número de efectivos militares que participan en la lucha contra el crimen organizado, el número oficial de muertos y, por supuesto, el capítulo importantísimo de las acciones contra el patrimonio criminal. Es decir, en la furibunda y atropellada guerra contra las drogas, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa no le quitó ni una pluma al adversario…” (fragmento de "México ante las Drogas"/Mario Martini 2015)





RNotas Relacionadas