Miércoles 21 de Octubre de 2020
  

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Cultura Sangra: Zoila Teresa Fernández y Guillermo Carrillo, contacto en Cuba

Cultura Sangra:  Zoila Teresa Fernández y Guillermo Carrillo, contacto en Cuba

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  • ¿Crimen común, venganza política o triángulo pasional?
  • Negocio familiar: genera ingresos por 2.3 mdp con auto-contratos de su Compañía de Ballet Clásico, reciben sueldo de directivos y cobran honorarios por “ otros servicios profesionales”.-
  • Auditoría Superior del Estado confirma que iniciará investigación.-

Por Mario Martini

Primera Parte

Mazatlán, Sin., 12 de septiembre 2020.- Es un secreto a voces el lodazal de corrupción que hay en el Instituto de Cultura, Arte y Turismo de Mazatlán que logró en unos cuantos meses lo que parecía imposible: destruir un largo y complicado camino de difusión cultural para convertirlo en execrable promotora de espectáculos mediocres y presunto negocio de la familia política del alcalde Luis Guillermo Benítez Torres, operado por José Ángel Tostado Quevedo, su pareja sentimental Irvin Campos y los cubanos Zoila Teresa Fernández Fernández y Guillermo Carrillo que sin tantas revoluciones encontraron en el populismo de la 4T local el triunfo de su ambición.

Hace varios años llegaron por diferentes rumbos y tal vez por distintos motivos, pero finalmente encontraron la forma de reunirse en este puerto para hallar la fortuna que su país les negó y que el gobierno municipal de Morena -que juró combatir la corrupción en todas las formas y espacios- les entregó en bandeja de plata.

Zoila Teresa Fernández Fernández y Guillermo Carrillo salieron de la isla de Cuba también en tiempo y por razones totalmente diferentes: ella lo hizo con el programa internacional de intercambio cultural de la Escuela Nacional de Danza de Cuba y él salió huyeron de la revolución, con una escala en España para luego estacionarse en Atlanta, Estados Unidos. Ambos formaron familias que finalmente desarticularon para estar juntos e impulsar un proyecto mutuo que requirió muchos años de paciencia, trabajo y esfuerzo legítimo, principalmente por parte de ella.

De acuerdo con la información disponible en Internet –que por alguna razón no es mucha-, Zoila Teresa nació en 1961 -2 años después del triunfo de la revolución cubana- en Holguín, provincia de oriente, a 744 kilómetros de La Habana, donde dicen que desembarcó el conquistador Cristóbal Colón en octubre de 1492, precisamente por el puerto de Bariay. Su vida de niña estuvo rodeada de historia y sueños de crecer junto a un país libre, justo y progresista. Y no estuvo equivocada, pues el gobierno revolucionario desarrolló importantes programas en educación, salud, arte y cultura.

En su pueblo natal aprendió ballet y después de 5 años de práctica viajó a Camaguey para estudiar de los 14 a los 18 años, inspirada en la fantástica bailarina Alicia Alonso, fundadora de la Compañía Nacional de Danza de Cuba. Sin embargo, al graduarse reconoció que su biotipo no era apto para aspirar a ser una gran bailarina y en 1979 decidió dedicarse en cuerpo y alma a la enseñanza de la danza clásica en su pueblo natal. A los 22 años, en 1983, el gobierno cubano la envió a la República Popular de Angola con la misión de formar una escuela y aprender a manejar un fusil Ak47 para proteger su vida, pues la nación africana estaba saliendo de una sangrienta guerra civil. Luego fue enviada a Venezuela y Argentina.

Por gestiones de su amiga Ramona de Saá, directora de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba viajó en 1988 a la Ciudad de México para trabajar en el Instituto Nacional de Bellas Artes. Pero el destino la puso frente a la maestra Mirta Hermida -primera maestra cubana que vino a enseñar danza a Mazatlán-, quien hastiada de México estaba por regresar a la isla. Sin conocer absolutamente algo del puerto, llegó el 24 de agosto de 1988 para no irse jamás, dejando en Cuba a su esposo Valeri Sera Fernández y a su hija María Carla.

Desde entonces trabajó con profesionalismo y dedicación para formar por lo menos 5 generaciones de bailarinas de excelencia, por lo que el 18 de junio de 2018 el entonces presidente municipal Joel Bouciéguez Lizárraga y Raúl Rico González, director del Instituto de Cultura, le rindieron un merecido homenaje por 20 años de labor al frente de la escuela de danza clásica de Mazatlán.

Destino fatal
Aunque el programa cubano la obligaba a regresar cada año a la isla y enseñar en diferentes países, Zoila Teresa pudo evadir esta restricción por el apoyo de la maestra de Saá, quien incluso le confió a su hija Margarita Naranjo de Saá, quien salió de la isla con destino a Mazatlán el 11 de septiembre de 2001 sin imaginar que en el puerto sinaloense encontraría la fatalidad.

Ocho años después de su arribo al puerto, el martes 26 de agosto de 2008 Margarita fue encontrada muerta sobre su cama, según ficha informativa del gobierno cubano. En un primer dictamen médico –dice el reporte-, infarto al miocardio fue la causa del deceso, pero luego un médico forense determinó que fue homicidio pues “la víctima presentaba marcas alrededor del cuello que demostraban que fue asfixiada hasta morir (...) El hijo de la víctima, de 13 a?os de edad (…), se dirigió a casa de la amiga de la madre, la maestra de ballet cubana Zoila Fernández Fernández.  A petición de Zoila, su esposo, el Sr.  Valeri Sera, fue a casa de la víctima a chequear si todo estaba bien y la encontró muerta”. Una primera e inmediata línea de investigación apuntó hacia el doctor Waldo O. García Ferrera, ex -esposo de la víctima, quien había criado en Cuba al hijo de la occisa.  Se habían divorciado un año antes de la muerte, pero “mantenían relaciones amigables”, a decir de parientes y amigos de ambos.  

Conforme avanzaba la investigación, fue descubriéndose una intriga de perfil cinematográfico. Supuestamente detrás de la relación había diferencias políticas y familiares sustanciales: Ramona de Saá era amiga personal de Fidel y Raúl Castro, en tanto que García Ferrera había desertado durante una reunión médica internacional en la Ciudad México y luego viajó a Mazatlán donde trabajó como médico especialista en gastroenterología y hepatología. Al momento del suceso, trabajaba en la empresa Imagenología Resomaz.

El día del homenaje postmortem en el Teatro Ángela Peralta, ofrecido por el gobierno de Jorge Abel López Sánchez, García Ferrara fue presuntamente secuestrado y torturado para declararse culpable del asesinato por la presión del gobierno de Cuba sobre el presidente Felipe Calderón para que diera una respuesta inmediata sobre el homicidio bajo amenazas de su embajador:  “si México no brinda una respuesta satisfactoria al gobierno cubano, éste no continuará el intercambio cultural entre la Escuela Nacional de Ballet de Cuba y el Centro Municipal de las Artes de Mazatlán”.
 
De acuerdo con algunas hipótesis sobre el arresto del médico, cobra sentido que haberlo inculpado responde a una satisfacción de ida y vuelta para ambos gobiernos. De esa manera, México se libraría de una imagen de inseguridad en el extranjero y Cuba se sentiría satisfecho si le regresaran a un médico desertor de alto nivel profesional, especialista en medicina general integral, gastroenterología, hepatología,  hepatitis, miembro del Ministerio de Salud Pública en Cuba,  fundador de la Sociedad Cubana de Hepatología y Jefe del Departamento de Gastroenterología del hospital universitario Calixto García de La Habana hasta antes de abandonar el país en noviembre de 2007.

37 años de prisión
En este contexto de presión política internacional, la Procuraduría General de Sinaloa responsabilizó al doctor García Ferrara de feminicidio por el supuesto móvil de “robo de joyas”. Fue torturado en su detención el 28 de agosto de 2008, el mismo día en que asistió al homenaje póstumo de su ex esposa. “El médico fue interceptado por policías judiciales del grupo´Águila´, quienes lo golpearon para obligarlo a aceptar la culpabilidad”, según versiones de su abogado defensor.

Testigos presenciales aseguraron a P23 que Zoila Teresa obviamente estuvo muy consternada por la muerte de Margarita -que estaba bajo su cuidado- y presionó mucho para que el doctor fuera detenido. Ante esa presión y amenazas de nuevas torturas por parte de judiciales estatales, García Ferrara decidió interponer denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), lo que provocó que fuera nuevamente amenazado. Por ello decidió salir de México y refugiarse en Estados Unidos, pero la Procuraduría de Sinaloa giró orden de aprehensión y fue extraditado nuevamente a Mazatlán.

Con toda esta presión política y policial encima fue procesado y sentenciado a 36 años y 6 meses de prisión. Sin embargo, en respuesta a una apelación de la defensa se revocó la sentencia condenatoria el 2 de agosto de 2018, después de nueve años de prisión y se ordenó reponer el procedimiento en primera instancia.

Gabriel Regino, defensor de García Ferrara, declaró entonces que “las autoridades estatales se vieron obligadas a fabricar un culpable ante la presión de la embajada cubana en México. Ello pudo corroborarse durante el proceso penal al ponerse de relieve varias anomalías: en el primer expediente, por ejemplo, se mencionó que la víctima había fallecido por asfixia causada por una medalla que portaba y que los hechos habían ocurrido unas 12 horas antes de su localización. Posteriormente, durante la integración del expediente esa primera averiguación fue desaparecida en 2011 y en la segunda investigación la versión fue modificada para asegurar que la víctima había sido asesinada por estrangulamiento con las manos. Según esta última versión, los hechos habrían ocurrido unas 17 horas antes de su hallazgo, evidenciando más irregularidades”.

Por omisiones, errores e incongruencias periciales, la defensa y familiares del inculpado presentaron demanda contra “quien resulte responsable de corrupción en la investigación, así como por desaparecer la primera hoja del dictamen forense original y haber presentado posteriormente un segundo dictamen forense que había sido modificado en su contenido y firmado por los mismos médicos que actuaron como peritos oficiales”, lo que obligó a una nueva intervención de peritos de la PGR para confirmar las irregularidades de la procuraduría estatal que estaba bajo el mando del licenciado Alfredo Higuera Bernal, actual titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), designado por el fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero.

El 7 de octubre de 2017 la defensa interpuso denuncia contra el gobierno de Sinaloa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), así como en la Oficina de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El 1 de agosto de 2018, la Tercera Sala del Poder Judicial del Estado de Sinaloa confirmó la sentencia.

Desde entonces, los familiares y amigos del destacado médico cubano han intentado que el caso no quede en la impunidad, por lo que su hermana Tania García envió cartas a diferentes autoridades federales mexicanas, incluyendo al entonces presidente Enrique Peña Nieto que ignoró la petición. La comunicación más reciente ocurrió en septiembre 2019 a través de una carta a la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero “para que intervenga y realice una indagatoria adecuada que transparente la investigación y compruebe la inocencia del doctor Waldo García Ferrara”.

Versiones no confirmadas aseguran que el crimen pudo ocurrir por un triángulo pasional con una persona vinculada a la pareja cubana. El asunto sigue investigándose, mientras que el doctor Waldo O. García Ferrara purga su condena en el penal de Mazatlán.

Reunión familiar

En el año 2000 el gobierno cubano permitió la salida de la hija de Zoila Fernández, María Carla Sera Fernández, y de su ex esposo Valeri Sera que también vinieron a radicar a Mazatlán. La hija es secretaria del consejo de administración –que constituyeron en  fast track para tratar de corregir las violaciones a la ley- de la Compañía de Ballet Clásico AC y él es un destacado y querido maestro en varias universidades del puerto. Al cumplir 12 años de residencia en Mazatlán, Zoila obtuvo la nacionalización mexicana que guarda en total hermetismo.

Dice la página del Instituto de Cultura: “La Escuela de Ballet Clásico del Centro Municipal de las Artes de Mazatlán se fundó hace 26 años y desde hace 24 cuenta con asesorías y fundamentos técnicos de la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, gracias a un convenio que se firmó entre ambas instituciones”. El coordinador es Guillermo Carrillo.

Guillermo Carrillo

De este maestro de danza se sabe poco y no hay muchas fuentes para rastrearlo en Internet, empezando porque en ningún documento oficial aparece su segundo apellido. Sin embargo, algunas versiones –incluso difundidas por él mismo- aseguran que abandonó Cuba al triunfo de la revolución y se refugió en España y Estados Unidos, donde fundó una escuela de karate y formó una familia. No había regresado a Cuba hasta hace unos cuatro años, amparado por su nacionalidad americana, cuando Obama abrió la migración de exiliados a Cuba. Presume haber participado con un equipo en las Olimpíadas de Atlanta. Probablemente conoció a la maestra Zoila desde Cuba, pues años después de haber salido de la isla se reencontraron en Mazatlán, aunque algunas versiones aseguran que ella lo trajo de Estados Unidos..

Hasta antes de la 4T, el Instituto de Cultura pagaba directamente los sueldos a cada bailarín, contratados por evento determinado. El Ballet Clásico operó durante algún tiempo con fondos de Conaculta que gestionó el diputado panista Martin Heredia, con quien los cubanos tenían amistad cercana. Con la nueva administración, reactivaron la compañía que vive directamente de servicios al Instituto de Cultura que vende a sobreprecio.

De acuerdo con el contrato de servicios profesionales, suscrito el 1 de junio de 2019 –el mismo día en que cambiaron las escrituras originales-, la Compañía de Ballet Clásico fue contratada para participar en 2 funciones de fin de cursos del Centro Municipal de las Artes el 15 y 16 de junio de 2019, en 18 funciones del Festival Cultural del 8 de septiembre al 8 de diciembre 2019, 5 en el Carnaval y 5 en el Festival de Primavera con un ingreso pactado por 2 millones 280 mil pesos más IVA. Carrillo cobra también cantidades cercanas a los 900 mil pesos por coreografías que presuntamente subcontrata con otros coreógrafos que también cobran bien.

A la Compañía de Ballet Clásico –que para algunos “es un fraude” por la baja calidad de sus integrantes, con algunas excepciones- recibe también patrocinios de su actual presidente Adriana Carranza Ibarra, hija del industrial pesquero José E. Carranza Beltrán, propietario de la mayor planta de atún de América Latina. Pero si esto no fuera suficiente, simultáneamente abrieron una escuela de ballet privada que capta alumnos del Instituto de Cultura, propiciando conflicto y competencia desleal a la escuela de ballet del propio instituto.

Lodazal
De acuerdo con una investigación de P23 y las denuncia presentadas por la asociación civil Observatorio Ciudadano a la Auditoría Superior del Estado (ASE) y los ex directores Marsol Quiñónez Castro y Oscar Blancarte Pimentel ante la Fiscalía Anticorrupción de Sinaloa, los cubanos cobraron $2 millones 348 mil 300.81 pesos por 5 contratos adjudicados directamente por Tostado Quevedo, entonces presidente del comité de adquisiciones y director de finanzas al momento de suscribirlos. La trama es muy elemental: los cubanos Zoila Teresa Fernández y su esposo Guillermo Carrillo formaron la Compañía de Ballet Clásico de Sinaloa A.C., para darle respiro e ingresos a su escuela particular de danza, según consta en la escritura pública número 23,329 del 12 de marzo de 2013, pero con la llegada del gobierno de la 4T suscribieron contratos de servicios profesionales con el mismo Instituto. Es decir, cobraron en dos ventanillas como empleados y dueños de la compañía (al parecer Carrillo cobra en tres y cobra bien: como maestro de danza, coordinador de la Compañía de Ballet y creativo de la temática del carnaval; a él se deben los prodigios “Somos América, pasión, alegría y esperanza” y “Lanao (sic), viaje al pasado” que será el título del Carnaval 2021).
 
Pero si la maniobra no fuera espectacular por burda, el tesorero de la Compañía de Ballet fue Rafael Padilla Díaz, entonces y actual titular del Órgano Interno de Control, como ya lo ha publicado P23. Ante la denuncia de los hechos de corrupción, el primero de junio de 2019 trataron de poner en orden las cosas y modificaron la alineación del consejo de administración, según el acta constitutiva 1089 ante el notario público Rodrigo Llausas Azcona. Renunciaron a sus cargos Zoila Teresa Fernández Fernández, presidente; Celia Ambar Jáuregui Ibarra, secretario; Rafal Padilla Díaz, tesorero y los vocales Olivia Lizárraga Sánchez y Ana Paola Villegas Loaiza, nutrióloga en la Coordinación del Ballet Clásico de Cultura, y también, vocal en el Consejo del Ballet. Quedaron en su lugar Adriana Carranza Ibarra, presidente e hija del poderoso industrial pesquero José E. Carranza Beltrán; María Carlo Sera Fernández, secretario e hija de Zoila Fernández; Francisco Herrera Bastidas, tesorero; y las mismas vocales anteriores, según acta protocolizada por el notario José Magallón Osuna. Ese mismo primero de junio, cuando hicieron la modificación de escritura y Zoila Fernández aún era al alimón presidente de la Compañía de Ballet Clásico y directora artística del Instituto, presentaron contrato por un año a nombre de Adriana Carranza Ibarra con el Instituto de Cultura para prestar servicios profesionales por 2 millones 280 mil pesos más impuesto. El documento no fue firmado por Marsol Quiñones Castro, entonces directora del Instituto.
 
El matrimonio cubano cobró facturas por 2 millones 348,381 pesos en el período enero 2019-enero 2020, según consta en documentos expedidos el 11 de junio 2020 por el licenciado Eduardo Hazel Sánchez Garza, responsable de la Unidad de Transparencia del Instituto de Cultura, y fundamentados por Observatorio Ciudadano en 5 contratos de “servicios profesionales”.

En videoconferencia de prensa realizada este 19 de agosto 2020, Gusxtavo Rojo, director de Observatorio Ciudadano A.C., reveló que –derivado de una investigación de 11 meses- hay por lo menos “12 servidores públicos que al momento de los hechos ocupaban puestos clave en la estructura del gobierno de Mazatlán e intervinieron en las presuntas faltas graves.

De acuerdo con esta investigación, los contratos beneficiaron al Ballet Clásico de Sinaloa A.C. con recursos públicos. “En todos los casos fue propuesta única y adjudicación directa que viola la normatividad del Municipio de Mazatlán y del Estado de Sinaloa en materia de adquisiciones de servicios, por lo que el OCM integró y presentó denuncia ante la Auditoría Superior del Estado.

Contratos firmados entre Cultura y el Ballet Clásico de Sinaloa A.C.
  • Enero 2019 por $351,828 I.V.A incluido
  • Abril 2019 307,400 pesos I.V.A. incluido
  • Junio de 2019 por 544,620 I.V.A incluido
  • Septiembre de 2019 912,533 I.V.A incluido
  • Enero de 2020 por 232,000 con I.V.A.
Total contratado: 2,348,381 pesos.

José Ángel Tostado Quevedo

  • Al momento de los hechos era director de Administración y Finanzas; encargado del despacho de la Dirección General del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán; y presidente del Comité de Adquisiciones. Actualmente es Director de dicho Instituto.
Linda Lidia Chang Gutiérrez
  • Fungió como directora Artística y segundo vocal del Comité de Adquisiciones. Actualmente es encargada de Evaluación del Órgano Interno de Control del Ayuntamiento de Mazatlán.
Zoila Teresa Fernández Fernández
  • Se desempeñaba como Coordinadora del Ballet Clásico al interior del Instituto de Cultura y, al mismo tiempo, era presidenta del Consejo Directivo del Ballet Clásico de Sinaloa A.C. Actualmente es Directora Artística del Instituto de Cultura y segundo vocal del Comité de Adquisiciones del Instituto.
Rafael Padilla Díaz
  • Era el tesorero del Ballet Clásico de Sinaloa A.C., al mismo tiempo, titular del Órgano Interno de Control del Ayuntamiento de Mazatlán, cargo actual.
Óscar Blancarte Pimentel
  • Director del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán. Renunció al cargo en marzo de 2019.
Mabel Cardona Armendáriz
  • Responsable de Compras en Cultura y primera vocal del Comité de Adquisiciones del Instituto.
Irving Asael Campos Valle
  • Director de Logística y Protocolo, y secretario del Comité de Adquisiciones.
Patricia Briceño Valdez
  • Encargada de la Dirección de Administración y Finanzas del Instituto de Cultura y tesorera del Comité de Adquisiciones.
Daniel Roberto Laffoon Núñez
  • Responsable de Compras del Instituto de Cultura y primer vocal del Comité de Adquisiciones.
Alicia Tirado Bastidas
  • Titular del Órgano Interno del Instituto de Cultura y fue testigo de calidad en el Comité de Adquisiciones.
Juan Manuel Flores Vázquez
  • Director de Planeación Educativa y segundo vocal suplente en el Comité de Adquisiciones.
Ana Paola Villegas Loaiza
  • Nutrióloga en la Coordinación del Ballet Clásico al interior de Cultura, y al mismo tiempo, vocal del Consejo del Ballet Clásico de Sinaloa A.C.
Por estas irregularidades, Marsol Quiñónez Castro y Oscar Blancarte Pimentel presentaron denuncia penal el 19 de noviembre 2019 en la Fiscalía General de Sinaloa contra José Ángel Tostado Sánchez, Rafael Padilla Díaz, Zoila Teresa Fernández Fernández, Guillermo Carrilo, Linda Lidia Chang Gutiérrez, Luis Guillermo Benítez Torres y quienes resulten responsables de la presunta comisión de los ilícitos. La denuncia fue ratificada en todos sus términos el viernes 4 de septiembre.

Arca abierta
Una carreara profesional encomiable y socialmente reconocida, empezó a mancharse con la llegada a la presidencia municipal del Químico Luis Guillermo Benítez Torre y s pareja sentimental Gabriela Peña Chico, quienes permitieron la corrupción denunciada por los 2 ex directores del Instituto que lo informaron puntualmente de las irregularidades que había en la paramunicipal.

En medio del caos por la salida de Blancarte Pimentel y Quiñónez Castro, Zoila Teresa pasó de maestra de ballet a directora artística del Instituto y su esposo ingresó como maestro de la compañía municipal de ballet, de la que fue despedido por Raúl Rico González por haber agredido a un coreógrafo de la Compañía Delfos, a dos técnicos y al maestro Enrique Patrón de Rueda durante un ensayo de El Cascanueces. “Es un hombre violento”, dicen quienes lo conocen. Zoila Teresa recibe un ingreso bruto mensual de 37 mil 440 pesos, superior al que cobraba en 2018 la directora artística Abril Concepción Márquez Fregoso de 28 mil 133.40 pesos. En tanto que Guillermo Carrillo cobra 34 mil 475.40 pesos mensuales como coordinador del ballet clásico, según nómina del 30 de junio 2020. El resto de los coordinadores reciben entre 7 mil 500 y 15 mil pesos mensuales. Sin límites, el matrimonio aprovechó el río revuelto porque además de estar en la nómina del Instituto, también cobran por servicios profesionales como coreografías y diseño conceptual de los Carnavales 2019 y 2020.

El viernes 11 de septiembre anterior, la Auditoría Superior del Estado confirmó oficialmente que iniciaría las investigaciones sobre estos evidentes hechos de corrupción.

Guillermo Carrillo podría apelar a su nacionalidad estadounidense para tratar de evadir a la justicia, pero Zoila Teresa Fernández Fernández obtuvo la nacionalidad mexicana hace unos 8 años y llegado el caso deberá responder de sus acciones como ciudadana nacional.

paralelomm@gmail.com


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